Te has ido silenciosa
al rincón de lo inanimado,
para dejar claro al pasar
tu incomunicación.
Ya sólo queda seguir
el paso de los inacabados
rumbos de la duda.
Te has ido hacia un lado,
a donde no van las mariposas
a volar tranquilas en una rosa,
sino que vuelas en vano,
en un vacío incomprensible.
No hay fondo y no hay forma,
no hay espacio para el viento,
ni oxigeno para la llama
que con la partida
silenciosa decae
en la extinción caprichosa.
Te vas y decae.
Te has ido silenciosa.